Manual Merck para el Hogar
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Bazo agrandado

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Bazo agrandado

Cuando el bazo se agranda (esplenomegalia), incrementa su capacidad de atrapar y almacenar células sanguíneas. La esplenomegalia puede reducir la cantidad de glóbulos rojos y blancos así como la cantidad de plaquetas presentes en la circulación.

Muchas enfermedades aumentan el tamaño del bazo, desde un cáncer de la sangre a infecciones crónicas.

Cuando el bazo agrandado atrapa gran cantidad de células sanguíneas anormales, éstas lo obstruyen e interfieren en su funcionamiento. Este proceso puede originar un círculo vicioso. Cuantas más células atrapa el bazo, más se agranda; y cuanto más se agranda, más células atrapa.

Cuando el bazo elimina demasiadas células sanguíneas de la circulación (hiperesplenismo), se pueden originar distintos problemas, como anemia (escasa cantidad de glóbulos rojos), infecciones frecuentes (debido a la reducida cantidad de glóbulos blancos) y trastornos hemorrágicos (por falta de plaquetas). Finalmente, el bazo demasiado agrandado también atrapa células sanguíneas normales y las destruye junto con las anormales.

Síntomas

El bazo agrandado no causa muchos síntomas y ninguno de ellos es demostrativo de la causa específica del trastorno. Debido a que el bazo agrandado se encuentra junto al estómago y lo presiona, el sujeto puede sentirse lleno después de haber merendado ligeramente o incluso cuando no ha ingerido nada. También puede experimentar dolores de abdomen o espalda en el área del bazo; el dolor puede llegar al hombro izquierdo, sobre todo si algunas partes del bazo no reciben suficiente sangre y comienzan a destruirse.

Diagnóstico

Por lo general, el médico palpa el bazo agrandado durante una exploración física. La radiografía de abdomen también revela el aumento de tamaño del bazo. En algunos casos es necesario recurrir a la tomografía computadorizada (TC) para determinar el tamaño del bazo y la presión ejercida sobre otros órganos. La resonancia magnética (RM) brinda información similar y también pone de manifiesto el flujo de sangre en el bazo. Otros estudios especializados utilizan partículas ligeramente radiactivas para evaluar el tamaño del bazo y su función, así como para determinar si se están acumulando o destruyendo grandes cantidades de células sanguíneas.

Bazo Agrandado 

Los análisis de sangre muestran una reducción de las cantidades de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando los glóbulos rojos son examinados al microscopio, la forma y el tamaño pueden proporcionar pistas sobre la causa del agrandamiento del bazo. El examen de médula ósea puede detectar cáncer de las células sanguíneas (como leucemia o linfoma) o acumulación de sustancias no deseadas (como las enfermedades por depósito). Estos trastornos pueden aumentar el tamaño del bazo.

Los valores de proteínas contribuyen a descartar enfermedades como mieloma múltiple, amiloidosis, paludismo, kala-azar, brucelosis, tuberculosis y sarcoidosis. Se miden los valores de ácido úrico (producto de desecho presente en sangre y orina) y los de fosfatasa alcalina leucocitaria (enzima presente en algunas células sanguíneas) para determinar la presencia de ciertas leucemias y linfomas. Los controles de la función del hígado contribuyen a determinar si existe lesión en el hígado además de la del bazo.

Tratamiento

Cuando es posible, el médico trata la enfermedad responsable del aumento del tamaño del bazo. La extirpación del bazo por lo general no es necesaria y puede causar problemas, entre los que figura la susceptibilidad a infecciones graves. Sin embargo, vale la pena correr estos riesgos en las situaciones críticas siguientes: cuando el bazo destruye los glóbulos rojos tan rápidamente que ocasiona anemia grave; cuando destruye depósitos de glóbulos blancos y plaquetas hasta el punto de que exista una tendencia a sufrir infecciones y hemorragias; cuando es tan grande que causa dolor o ejerce presión sobre otros órganos; o cuando es tan grande que algunas de sus partes sangran o mueren. Como alternativa a la cirugía, a veces se utiliza la radioterapia para reducir el tamaño del bazo.

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